• Madrid se convertirá en la primera capital europea en eliminar su zona de bajas emisiones.
  • Una media de 30.000 españoles mueren cada año a causa de la polución del aire según la agencia medioambiental europea.

Madrid Central fue una de las grandes apuestas del gobierno de Madrid dirigido por Manuela Carmena durante los cuatro años en su puesto como edil. A su vez, también fue una de las más polémicas, despertando la ira tanto en la oposición política como en los ciudadanos con posturas más conservadoras.

Llegar tarde…

Sea como fuere, Madrid Central estaba lejos de ser una medida disruptiva. En el momento de su aprobación, la capital española era la única gran ciudad europea que no tenía una zona de bajas emisiones. Y si en algo destacaba Madrid Central en comparación con sus homólogas europeas, era en su tamaño: Madrid no solo era la última capital europea en establecer una zona de bajas emisiones sino que el tamaño de esta era ridículamente pequeño.

  • Madrid Central: 4,7 kilómetros cuadrados.
  • Zona de bajas emisiones de Amsterdam: 20 kilómetros cuadrados.
  • Zona de bajas emisiones de Berlín: 88 kilómetros cuadrados.
  • Zona de bajas emisiones de Londres: 1.580 kilómetros cuadrados.

Pese a todo, los efectos positivos durante el escaso año que ha estado en vigor son más que evidentes. Sirva como ejemplo la reducción de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en un 50 % en comparación los del pasado año, lo que supone la cifra más baja desde el año 2012.

En resumen, durante los primeros meses de aplicación de Madrid Central, se ha reducido el tráfico en su área de aplicación en un 24 %, los niveles de dióxido de nitrógeno (NOx) en un 38 % y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 14 %

Nuria Blázquez-Sánchez, portavoz de Ecologistas en Acción, afirmaba: “Madrid Central ha mejorado la calidad del aire más incluso de lo esperado”, algo especialmente beneficioso para la salud pública de las personas más vulnerables; como niños, mujeres embarazadas y ancianos“.

Para irse los primeros

Tras las elecciones del pasado 26 de mayo, donde el bloque de centro izquierda que había aupado a Manuela Carmena al poder (coalición PSOE-Ahora Madrid) fue la candidatura más votada pero se antoja difícil que pueda formar un gobierno ante el mayor número de escaños conseguidos por el bloque liberal-conservador formado por PP y Ciudadanos – que además podría contar con el apoyo del partido ultra de extrema derecha VOX.

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Estos tres partidos han expresado durante sus respectivas campañas el deseo de acabar con Madrid Central, medida duramente atacada por PP y Ciudadanos durante su tiempo en la oposición.

De llevar a cabo dicha promesa, Madrid no solo sería la última gran capital europea en contar con una zona de bajas emisiones sino que se convertiría en la primera en eliminarla.

En su lugar, el programa de Almeida propone “un modelo alternativo y eficaz que permita la fluidez en todos los modos de movilidad, consensuado con vecinos y comerciantes, para que toda la ciudad se dirija a un modelo de bajas emisiones. Construiremos 12 nuevos aparcamientos disuasorios para hacer posible que aquellos que se ven obligados a acceder a la ciudad en su vehículo, puedan continuar el trayecto en transporte público de modo eficiente. También, con el objetivo de contribuir a reducir los índices de contaminación derivados del tráfico en la ciudad, confeccionaremos un nuevo Plan de Calidad del Aire, basado en la renovación integral inmediata de la flota de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), de la flota de Taxi y de la puesta en marcha de medidas para incentivar la renovación del parque automovilístico en general”.

Adiós a Madrid Central, la capital española gira en dirección opuesta al resto de Europa

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