Cruz Roja confirma que más de 6.000 familias españolas participaron en los talleres impartidos por esta entidad y centrados en mejorar la eficiencia energética de sus hogares. Teniendo en cuenta que la pobreza energética afecta de forma más directa e intensa a los hogares más vulnerables, con estos talleres se busca formar e informar sobre las medidas a adoptar para contrarrestar esa situación. De hecho, el 54% de las personas atendidas por Cruz Roja no sabe lo que es el bono social y el 90% desconoce la tarifa regulada PVPC.

La pobreza energética es una faceta más de la pobreza y Cruz Roja, en su informe denominado ‘La Vulnerabilidad asociada al ámbito de la vivienda y pobreza energética en la población atendida por Cruz Roja’, constata que afecta de una forma más intensa a los hogares más vulnerables. Con datos en la mano, cerca del 60% de las personas atendidas por esta entidad tiene que elegir entre pagar gastos básicos, como llevar una alimentación adecuada, o calentar sus hogares, mientras que un 37% afirma que ‘pasa frio en su hogar’ durante el invierno.

Con esta acción formativa, y con ayudas directas encaminadas a paliar esa situación de pobreza energética, han sido más de 6.000 las familias españolas que han podido recibir asesoramiento para poder mejorar la eficiencia energética de sus hogares en 2018. La información se centra tanto en analizar la factura para, posteriormente, ajustar la potencia contratada, como optar a la tarifa más adecuada e informarse debidamente para solicitar diferentes ayudas sociales, como el bono social eléctrico

Pablo Navajo, director de Formación y Medio Ambiente de Cruz Roja Española, afirma que “en Cruz Roja ayudamos a las familias más vulnerables para que puedan adecuar el consumo de energía de sus hogares“. También les entregan kits de eficiencia energética “para que puedan ahorrar en la factura y, en situaciones extremas, les apoyamos con el pago de recibos para evitar cortes en el suministro“, agrega.

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Cruz Roja, en su valoración sobre la situación de las personas más vulnerables, identifica si viven en un hogar con unas necesidades especiales de energía, por ejemplo, personas con enfermedades crónicas, electrodependientes o bebés. También contemplan si tienen instalaciones eléctricas o de calefacción en mal estado que puedan resultar peligrosas o que necesiten reparaciones para mejorar la eficiencia. Y en los casos más graves, se valora también la sustitución o reparación puntual de elementos básicos como calentadores de agua, calderas o electrodomésticos en mal estado.

De forma complementaria, Cruz Roja entregó gratuitamente más de 6.400 kits de eficiencia energética a familias vulnerables en 2018, que contienen lámparas de bajo consumo, burletes para puertas y ventanas, regletas eléctricas, entre otros productos que permiten mejorar de una forma sencilla el uso de la energía en su domicilio.

Hogares más vulnerables

Entre las conclusiones que se pueden extraer del Boletín sobre la vulnerabilidad social de Cruz Roja, en el que se analizan los principales problemas relacionados con la pobreza energética, figura que el 83,3% de las familias atendidas están en riesgo de pobreza y exclusión social, más del 65% son mujeres y hay una importante presencia de hogares donde viven niños y niñas, familias mono-marentales, personas mayores y/o con discapacidad. El 56% de las personas encuestadas afirma que la pobreza energética tiene consecuencias en su salud, como enfermedades respiratorias, reumatismo o artrosis.

La investigación también analiza el grado de uso y de conocimiento de los recursos y tarifas que existen para personas vulnerables: sólo el 19% utiliza el bono social y el 54% dice no conocerlo, y con respecto a la tarifa regulada PVPC, sólo un 3,5% la utiliza y el 90% dice desconocerla.

Más de 6.000 familias participaron en los talleres de Cruz Roja sobre eficiencia energética

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