La industria del vehículo eléctrico lleva tratando de desarrollar baterías cada vez con más capacidad y que se recarguen más rápido desde el inicio de esta carrera por ver quién se hace con una mayor cuota del mercado hace apenas un lustro.

En iElektro hemos hablado largo y tendido tanto de la importancia de este aspecto en particular como de todas las novedades que se están investigando para equiparar la comodidad de conducir un coche eléctrico a la de uno convencional.

Sin embargo, una cosa de la que no se está hablando demasiado, es que todas las estimaciones que lanzan los fabricantes sobre la autonomía de sus vehículos están realizadas en escenarios “ideales“; no tan ideales como un circuito cerrado pero sí en lo que se refiere a uno de los grandes enemigos de las baterías eléctricas: la temperatura.

Esto es algo que han descubierto por las malas los que ya son propietarios de uno de estos coches. Durante las dos últimas semanas, en gran parte del hemisferio norte, se ha vivido el periodo con las temperaturas más bajas en lo que va de año, lo que ha dejado en descubierto la gran tara de sus baterías: su pérdida de capacidad de almacenamiento cuando las temperaturas son bajas.

Y no es un pérdida pequeña

Los coches eléctricos son para el verano

Según un estudio de AAA (American Automobile Association), cuando la temperatura es inferior a -6ºC, el potencial de almacenamiento de las baterías cae en torno al 41%. En oalabras de Greg Brannon, “Director de Ingeniería Automotriz” de AAA: “Nos dimos cuenta de que el impacto de la temperatura en los vehículos eléctricos es significativamente más alto de lo que esperábamos

Para realizar el estudio, compararon el resultado de unas pruebas realizadas a una temperatura considerada “normal” con los de esos mismos tests realizados a otras notablemente más bajas, pero siempre realistas dentro de las que condiciones a las que se puede enfrentar un automóvil a lo largo de su vida útil.

Una de las cosas que más sorprendieron a Brannon fue que no había grandes diferencias entre los resultados arrojados por los distintos tipos de coches analizados, en base a esto razona: “es algo con lo que todos los fabricantes de automóviles tendrán que lidiar, ya que presionan para un mayor despliegue de vehículos eléctricos y podría sorprender a los consumidores si no se les avisa con antelación”.

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Mientras que un automóvil de motor convencional puede activar la calefacción con el calor residual, en los vehículos eléctricos el control de clima tiene que pegarse con cinta adhesiva a las baterías para poder alimentar el sistema. Lo malo de esto es que las baterías eléctricas alcanzan su mejor rendimiento a 21º C y si bajamos mucho de esta temperatura, la química que se utiliza para almacenar energía se encuentra con varios problemas. Entre otras cosas, los componentes de la batería desarrollan una mayor resistencia que limita la cantidad de energía que pueden conservar, así como la rapidez con la que se puede cargar o descargar una batería.

Pese a que lo más llamativo es su pérdida de capacidad de almacenaje, perfectamente reflejado en el que el simple hecho de encender los vehículos eléctricos que la asociación norteamericana estudió en un clima de -6ºC reveló una pérdida del 12 %, hay otros muchos problemas asociados de igual o similar importancia; como mantener una temperatura agradable dentro del coche en situaciones climáticas adversas.

Por si fuera poco, no solo el frío perjudica el rendimiento de unas baterías eléctricas que casi parecen humanos en su preferencias climáticas: el exceso de calor tampoco les gusta. De la misma manera que cuando hace frío, en climas cálidos, los vehículos eléctricos sufren una disminución de su rango – aunque no tan acusada como en el frío.

El estudio AAA señala que el rango cae un 4% cuando se superan los 35ºC y, nuevamente, si se activa el sistema de control de clima y se sitúa en los 21ºC, el rango disminuye hasta en un 17%.

Los coches eléctricos son para el verano

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