En iElektro hemos hablado y mucho sobre el futuro del coche eléctrico a lo largo de los años y si algo nos ha quedado claro es que para que su implantación llegue a un grado similar al de combustión interna tiene dos grandes barreras que salvar: la infraestructura de puntos de recarga y la autonomía de los coches.

En el día de hoy toca hablar sobre la segunda, la autonomía de los coches eléctricos o, mejor dicho, el desarrollo de baterías capaces de almacenar una mayor carga eléctrica. A día de hoy hay decenas de investigaciones abiertas con el fin de lograr una batería que almacene una cantidad de energía lo suficientemente grande como para acercar la autonomía de los coches eléctricos a la de los convencionales y, además, que esta no se vaya perdiendo a lo largo del tiempo. Uno de los proyectos en los que más esperanzas hay depositadas son las baterías de estado sólido.

Baterías de estado sólido

Sobre el papel, son solo un paso más allá de las baterías de litio metal actuales, formadas por dos electrodos, ánodo y cátodo, y un electrolito intermedio por el que viajan los iones de litio. La nueva tecnología lo sustituye por un polímero cerámico en estado sólido que evita los problemas de incendios en caso de sobrecalentamiento, al eliminar el material inflamable. Esto permite reducir los sistemas de seguridad, lo que disminuye el coste de las baterías y elimina los problemas de corrosión. Además extiende los ciclos de carga y descarga, aumentando su vida útil, acelera la recarga y mejora la capacidad energética.

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Científicos y fabricantes coinciden en que este tipo de baterías serán la siguiente gran revolución no solo en el campo de la movilidad eléctrica sino que también en todo el ámbito electrónico, siendo este tipo de baterías también aplicables a la informática y la telefonía móvil. El único aspecto en el que discrepan es en los tiempos, con los fabricantes de automóviles haciendo previsiones más optimistas que hablan de “unos pocos años” para ver este tipo de tecnología comercializada, mientras que desarrolladores marcan la meta en al menos una década de distancia.

“Los científicos e ingenieros todavía necesitan diez años para desarrollar la tecnología y convertirla en un producto que se pueda fabricar a gran escala con la calidad y los plazos que requiere la industria”. CEO de Panasonic para América del Norte, Tom Gebhardt

Lo que sí es innegable es el gran paso adelante que se ha dado durante los últimos años en el aumento de la capacidad de las baterías de litio con electrolito sólido, llegando incluso a duplicarla con respecto a sus hermanas un lustro más antiguas.

El siguiente paso, tanto desde un punto de vista tanto tecnológico como sostenible, es eliminar la dependencia de minerales poco comunes, caros y muy contaminantes como el cobalto y litio. Eso sin hablar el coste humanitario que conlleva su extracción. Pero eso es una historia para más adelante.

Las baterías en estado sólido podrían llegar a los coches eléctricos en 10 años

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