El Ayuntamiento de Barcelona ha convocado una nueva línea de ayudas para reformar los edificios de la ciudad con el objetivo de mejorar su eficiencia y promover la producción de energías renovables. El plazo para solicitar estas ayudas, que se enmarcan en la política estratégica para alcanzar la transición hacia la soberanía energética y para la mitigación del cambio climático, finalizará el próximo 30 de noviembre.

La actuaciones susceptibles de subvención incluyen las mejoras llevadas a cabo para incrementar la eficiencia energética de los edificios (fachadas, patios, cubiertas, medianeras, escaleras y vestíbulos que mejoren el confort de quien vive allí y permitan reducir la demanda energética), así como la producción de energía solar.

En concreto, la convocatoria para la rehabilitación de los elementos comunes tiene un presupuesto de cerca de 14,4 millones de euros en ayudas, que pueden llegar hasta el 50%, según las actuaciones que se realicen. Si, además se incorporan instalaciones activas de generación solar, estas ayudas se pueden complementar con bonificaciones de la mitad del recibo del IBI durante los tres primeros años posteriores a la instalación.

Las subvenciones  se pueden solicitar en las oficinas de la vivienda de Barcelona, pidiendo cita previa en la página web, o en el Instituto Municipal del Paisaje Urbano.

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En la anterior convocatoria, en 2017, crecieron las actuaciones de eficiencia en un 200%, según indica el consistorio, con un destacable protagonismo de las de generación energética. Se calcula que estas intervenciones han supuesto un ahorro equivalente al consumo de 780 familias durante un año, y permitirán generar la energía necesaria para abastecer a 120 familias.

Ciudad más eficiente
Teniendo en cuenta que solo los edificios de uso residencial -que mayoritariamente fueron construidos hace más de sesenta años, antes de la existencia de normativas térmicas edificatorias- son los responsables del 28% del consumo energético total de la ciudad, se calcula que más del 90% de las viviendas de la ciudad serían susceptibles de mejorar su ahorro energético, lo cual reduciría el gasto de familias y empresas y contribuiría a disminuir los efectos del cambio climático.

Además, la política de rehabilitación energética favorece la recuperación y dinamización de perfiles profesionales ligados al ámbito de la construcción, así como la capacitación de profesionales relacionados con el asesoramiento energético.

Esta estrategia de rehabilitación energética se enmarca en la Estrategia de Transición hacia la Soberanía Energética y en el Plan Clima, que prevé rehabilitar el 20 % de los edificios residenciales de más de cuarenta años de ahora hasta el 2030.

Barcelona convoca ayudas para la rehabilitación energética de edificios por más de 14 millones

 

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