El gran protagonista durante el último lustro en el sector de la automoción está siendo el coche eléctrico. Especialmente desde la llegada al escenario de Tesla, la industria automovilística ha avanzado más en este campo durante los últimos cinco años que en los veinte anteriores.

Y uno de los principales beneficiados por esta revolución parecía claro que iba a ser el aluminio, metal que se pensaba que iba a dominar la fabricación de los nuevos vehículos eléctricos.

Todo esta teoría parece tambalearse por la decisión de Elon Musk, CEO de Tesla, de utilizar un metal más barato – aunque también más pesado, para la fabricación de sus coches: el acero. Este cambio de paradigma, cuanto menos sorpresivo, lo trata de explicar Mauro Enríquez, socio de McKinsey & Company, en EconomíaHoy: “hasta ahora el objetivo era desarrollar y fabricar vehículos eléctricos, desde este momento es tratar de hacerlo dentro del rango adecuado de precio

La utilización de acero en lugar de aluminio tiene una explicación sobre todo económica, de acuerdo a esta teoría de tratar de fabricar coches eléctricos con un precio cada vez más competitivo. Si viajamos a Londres, ciudad y mercado en la que se fijan cada mañana el precio de los metales para todo el mundo, el contrato a futuro del aluminio es casi cuatro veces más caro que el del acero: 2,050 dólares por tonelada frente a 585 – datos de LME (London Metal Exchange).

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Algunas consultoras dicen que la decisión tomada por Tesla, y que parece que será secundada por otros fabricantes como Nissan, puede afectar las previsiones iniciales que hablaban de que la demanda de aluminio actual, que gira en torno al millón de toneladas, podrá subir hasta los 10 para 2030.

Como decíamos, Nissan Motor Co Ltd ya ha confirmado el acero como principal compuesto a la hora de fabricar las unidades de su Leaf – el modelo eléctrico más vendido del mundo a día de hoy, pero no es la única en seguir los pasos de Tesla. Volkswagen, el gigante alemán, tiene previsto hacer lo propio con la versión eléctrica de su característico Golf, conocido como e-Golf.

 

 

Entre las empresas que seguirán en el barco del aluminio, destaca la firma que fabrica los icónicos taxis negros (Black cabs) de Londres: “elegimos al aluminio porque es tres veces más ligero que el acero en su forma básica y absorbe dos veces más la energía durante un choque“.

Durante los próximos años presenciaremos una guerra entre metales para hacerse con el asiento de piloto en el coche eléctrico, aunque si todo sigue la marcha actual parece claro que el acero se destinará a los modelos más convencionales y asequibles, quedando el aluminio relegado a solo estar presente en aquellos modelos y marcas donde el precio no es lo primero que se mira.

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