El primer batazo a favor de la energía solar

El Coors Field de Denver y el AT&T Park de San Francisco fueron las primeras grandes instalaciones deportivas de América en dar el paso. 

La evolución y el desarrollo son imparables. Hace unos años, la esperanza de que grandes corporaciones confiaran en las energías renovables era algo ingenuo. Casi utópico. El mundo del deporte no era una excepción. La dirección de una franquicia o equipo está lógicamente centrada en lo que pasa dentro del terreno de juego, y en los posibles réditos económicos que recaigan en sus arcas. Algunas incluso velaban por el bienestar de sus aficionados. El terreno energético era la última de las preocupaciones, no obstante, algo cambió en 2007.

Quizás el deporte más arraigado en la tradición dio un paso adelante. Pocos apostarían a que el béisbol fuera pionero en algo en el Siglo XXI, pero así lo fue. Hasta tres estadios se lanzaron a la instalación de paneles solares en su recinto; algo que, afortunadamente, está mucho más extendido en la actualidad. Según la consultora ‘Solarplaza’, entre 2010 y 2015, el número de instalaciones deportivas de este tipo aumentó más de un 80%. Siempre hay unos osados que ponen la primera piedra, y en este caso fueron los Colorado Rockies.

Esta franquicia de béisbol afincada en Denver gozará siempre del privilegio de haber dado un paso que no muchos se habían planteado. A mediados de 2007, anunciaron su colaboración con la empresa ‘Xcel Energy’ y procedieron a la colocación de 46 paneles solares para su Coors Field. Sistema de 9.89 kilovatios para producir un total de 14,000 a la hora. En estos momentos puede parecer modesto, pero por aquel entonces suponía una gran apuesta.

Los Rockies confiaron en la energía solar para dotar de poder a su gigantesca pantalla LED y así guardarse más de 12,000 dólares de gasto al año. El compromiso del conjunto de las Montañas Rocosas no se quedó ahí, e incluso aprovecharon para educar a sus aficionados sobre la energía solar y cómo ahorrar en sus respectivos hogares. Casualidades de la vida, tras esta arriesgada apuesta, la franquicia de Denver alcanzó sus primeras y únicas Series Mundiales hasta la fecha. El Coors Field se convirtió en ese año en un referente energético y deportivo.

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El 2007 también supuso un gran cambio en San Francisco; tenía que ser en la soleada California. El AT&T Park, hogar de la franquicia de béisbol de los Giants, se unió a sus rivales de Colorado en su salto hacia la energías renovables con unas pretensiones aún mayores. Hay que hacer las cosas a lo grande. En este caso, la franquicia de San Francisco instaló 590 paneles solares; produciendo así 122 kilovatios de energía.

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Lo destacable de este caso, es cómo el estadio de los Giants no solo contribuye a su propio bien, sino al de los habitantes de San Francisco. Los clientes de la Compañía de Gas y Electricidad del Pacífico observaron que el gasto de 1.5 millones de dólares por parte del equipo californiano supondría un beneficio instantáneo para la ciudad y la totalidad del condado. La remodelación del AT&T Park equivalía por aquel entonces a la energía producida por 40 hogares.

Desde la firma del acuerdo, la dirección de los Giants expresó su deseo de dar ejemplo a la comunidad con un conjunto visible para todos. El estadio, situado justo al lado de la bahía, es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad de San Francisco, y la oportunidad de poder mostrar a la población la importancia de la energía surgida de esos paneles solares fue clave a la hora de certificar su localización.

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El Coors Field y el AT&T Park han sido ejemplos para el mundo del deporte en los Estados Unidos. A estos dos estadios, también se unió el Progressive Field de los Cleveland Indians en el mismo 2007, aunque con una instalación más modesta que la situada en Denver. La MLB (Major League Baseball) ha fomentado este tipo de modernizaciones a lo largo y ancho de la liga, y esta postura ha calado de lo lindo en otras competiciones dentro del país.

Según el ránking de mejores instalaciones deportivas con energía solar realizado por ‘Solarplaza’, cinco de las diez primeras clasificadas se encuentran en EE.UU., y, curiosamente, ninguna está destinada a la práctica del béisbol. Los circuitos de Indianápolis (primero de la lista) y Pocono son absolutos ejemplos de gestión energética, y están a la vanguardia en este aspecto. También podemos encontrar dos grandes estadios de fútbol americano en la clasificación: El Lincoln Financial Field (Philadelphia Eagles) y el FedEx Field (Washington Redskins), además del Rio Tinto Stadium de Salt Lake City, que en estos momentos hospeda al equipo de fútbol de la ciudad.

Todavía queda un largo camino por recorrer, pero echar la vista atrás a aquel 2007 da algo de esperanza para el futuro próximo. La importancia del deporte alrededor del mundo es incalculable, y que los grandes equipos del globo quieran dar ejemplo con el uso de energía solar es vital. Recintos como el Coors Field y el AT&T Park fueron los pioneros y han demostrado la plena funcionalidad de este tipo de instalaciones que, además de contribuir al beneficio de su comunidad, también logran un gran ahorro para sus propios intereses. Todos quieren tener la apuesta ganadora.