Innovación del sector eléctrico en la nueva construcción

Crisis. Esa temida palabra que nos acecha desde hace una década y que parece que pronto dejaremos de usarla. Los indicadores económicos, ejercicio tras ejercicio, arrojan datos cada vez más satisfactorios. Mejoran los datos de ocupación laboral, el consumo, los gastos en ocio y actividades lúdicas, la inversión en turismo y escapadas. Los bancos se vuelven más flexibles a la hora de conceder préstamos hipotecarios y personales. Y ello nos lleva al otro gran motor de la economía: el auge del sector inmobiliario y de la construcción.

El mercado todavía no ha absorbido todo el parque de viviendas de segunda mano, pero los gustos de los compradores están adelantando la necesidad de potenciar la reforma de viviendas usadas y la nueva construcción, dando así oportunidades de negocio también a todas las empresas pertenecientes al sector eléctrico, entre otros.

Además del volumen de trabajo que ocasiona esta nueva demanda, especialmente haciendo referencia al sector del material eléctrico, también está generando interés en el desarrollo de tecnologías y de nuevas formas de distribuir la electricidad. Un equipo de ingenieros estadounidenses ha conseguido desarrollar un sistema que permitiría conseguir una eficiencia energética del 40%. Si bien aún no es posible su aplicación práctica, la evolución de esta investigación podría librarnos en un futuro de instalaciones con acumulación de cables.

Un futuro tangible, a medio plazo. El planteamiento está basado en la resonancia eléctrica, un fenómeno que se produce al coincidir la frecuencia propia de un circuito con la frecuencia de una excitación externa, a través de un sistema de antenas “resonantes”. El sistema ya ha sido utilizado para suministrar energía a una bombilla de sesenta vatios situada a dos metros de un trasmisor sin cables y podría extenderse a todo tipo de electrodomésticos, ordenadores y aparatos de ámbito doméstico.

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Con la llegada de éstas y otras innovaciones del sector eléctrico también surge la necesidad de renovar las leyes para minimizar la creación de residuos y maximizar el reciclaje de materias primas, de manera que la calidad de vida que nos proporciona la energía, no repercuta en la calidad del mantenimiento del medio ambiente. Según datos de la UE, los residuos de construcción y demolición representan la tercera parte de los residuos generados en Europa. Si bien es cierto, que la concienciación al respecto ha permitido el reciclado de este tipo de residuos con éxito. Muestra de ello es el caso del acero, del que el 90% de sus materias primas ya provienen del reciclado.

Y en el caso concreto del sector eléctrico, la ley española cada vez más dirige la responsabilidad hacia los fabricantes, de manera que les condicionan a diseñar aparatos con mayor vida útil facilitando su reciclado, creando una infraestructura de recogida de residuos eléctricos y electrónicos, sin obviar el tratamiento medioambiental y facilitando la financiación de todos los procesos.

Sin duda, todos los sectores que viven bajo el paraguas de la construcción o reforma vivirán durante los próximos años una segunda juventud. Sin embargo, está en nuestras manos elegir el modelo de crecimiento que nos definirá como país … ¿Innovación o Vieja Escuela?

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