La Productividad en el contexto empresarial

Las empresas necesitan tranquilidad, desarrollar su actividad con el menor número posible de problemas e incertidumbres. También es importante operar en mercados con poca rigidez y con un alto compromiso por parte de sus trabajadores y empresarios.

Según el último estudio del Foro Económico Mundial sobre desarrollo de capital humano, España se sitúa a la cola en productividad empresarial, únicamente por delante de Grecia, Moldavia y Serbia. Sin duda, un panorama poco alentador que debería servirnos como caldo de cultivo para plantear una seria y profunda reforma estructural en aspectos como la participación laboral, la tasa de paro, el subempleo, las deficiencias del sistema educativo, la tasa de empleo cualificado, la falta de inversión en capital humano, etcétera.

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Fuente; www.galvanize.com

Son varios los factores que explican la baja productividad de nuestro mercado empresarial. Entre ellas, la multiplicación innecesaria de correos electrónicos y la llamada “reunionitis” son algunos de los males más extendidos, además de las jornadas laborables interminables que provocan agotamiento y desmotivación, reflejada en el III Informe de Adecco sobre presentismo laboral, donde refleja que el 97% de esas empresas reconoce que sus empleados dedican tiempo de trabajo a internet, email o redes sociales con fines personales. El 20% lo identifica en la mayoría de sus trabajadores o incluso en todos ellos.

La productividad está de moda entre políticos y gobernantes, y ello supone un punto de partida interesante para acometer las reformas que necesitamos. El problema es que dicha moda no se traslada a la opinión pública, del mismo modo que tampoco se estudian todas sus implicaciones económicas, ni el potencial que tiene a nivel estructural y estratégico, además del efecto macroeconómico que genera. Las nuevas generaciones viven con incertidumbre e incredulidad el actual sistema de trabajo, que no les permite desarrollar su potencial sin cumplir con los estándares que rigen el mercado empresarial y económico.

En una encuesta lanzada recientemente por Polycom refleja que el 68% de los “millennials” están preocupados por no ser percibidos como trabajadores productivos si no están físicamente en la oficina. Este mismo colectivo comienza a reclamar que las mediciones de trabajo se realicen en base a resultado, y no a las horas trabajadas, ya que aseguran que “la empresa sabe que el presentido no es equivalente a trabajar de manera eficiente”. De tal modo, el primer gran objetivo es convencer a las compañías de que una reducción de la jornada laboral puede suponer un aumento importante en la cuenta de resultados. Según un estudio del International Center for Work & Family de IESE, realizado entre 5.000 personas de 45 países, las empresas que facilitan la conciliación llegan a ser 10 puntos más productivas.

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Fuente: peerlab.community

Iberdrola, empresa de suministro eléctrico, negoció hace meses un nuevo convenio con los trabajadores y tras varios estudios, introdujeron el horario flexible (de 7.15 a 15.30 horas, con un margen de hora y media de entrada y salida). La propia empresa califica de “espectacular” el cambio vivido, alcanzando casi un 19% más de productividad y un 40% menos de absentismo laboral. En términos genéricos, Iberdrola ahorra al año casi 500.000 horas de productividad.

En una conferencia impartida por la psicóloga María Jesús Álava Reyes en la Universidad de Navarra, y recogida por el periódico El País, asegura que “La productividad de una empresa con trabajadores felices puede aumentar una media del 31% y su mejora en la salud puede alcanzar hasta un 21%”, donde también lanzó preguntas interesantes como ““¿por qué a la hora de escoger entre los candidatos no interesa si son felices o no; y nos centramos fundamentalmente en otro tipo de competencias?”. Según la psicóloga, “el impacto que en un equipo tiene una persona alegre, vital, feliz, motivante, es fantástico, ya que generalmente es gente que busca soluciones, creativa y resistente a la frustración.

No existe la panacea, ni existirá. Trabajadores y empresas deben buscar acuerdos cuyo fin sea el de gestionar mejor el tiempo, dejando de lado las legislaciones estatales, que en ningún caso podrán aportar soluciones específicas para cada sector o empresa. Álvaro Murga, Director de Recursos Humanos de Iberdrola añade “Las empresas que creen que no se pueden permitir reducir horarios les recomiendo que lo prueben”, dice Murga, convencido del éxito de las flexibilidad tras el éxito en Iberdrola. “No se imaginan lo contenta que llega la gente y lo a gusto que trabaja. Tener una hora de margen para entrar a trabajar y otro tanto para elegir tu horario de salida te cambia la vida; evitas los atascos, llegas a casa antes para estar con la familia…”

¿Tenemos unos salarios bajos debido a la baja productividad de nuestra economía, o tenemos una baja productividad consecuencia de los bajos salarios? ¿Invierten poco las corporaciones en los empleados? ¿En qué situación está la productividad de nuestra economía? ¿Qué políticas se pueden implementar para aumentar la productividad?