La Unión Europea quiere ponerse al día, o al salvar el importante abismo que les separa de sus rivales asiáticos, en cuanto al desarrollo de baterías para coches eléctricos se refiere. Para ponerse al nivel tecnológico de los orientales, la Unión Europea ha fomentado un encuentro entre los principales impulsores del coche eléctrico en el continente.

En palabras de Maroš Šefčovič, Vicepresidente de la Comisión Europea: “La carencia de una base de producción doméstica de baterías pone en una posición de peligro peligro a los  fabricantes europeos, debido a la falta de seguridad de la cadena de suministro, el aumento de los costes a causa del transporte, los retrasos, el control de calidad más débil o las limitaciones en el diseño. Por lo tanto, debemos actuar con rapidez, y de forma colectiva, para superar esta desventaja competitiva y capitalizar nuestro liderazgo en muchos sectores de la cadena de valor de la batería. Desde los materiales hasta la integración del sistema y el reciclaje. Debido al nivel y la urgencia de la inversión necesaria, esto no se puede hacer de manera fragmentada. Necesita un enfoque a escala europea “.

Con este objetivo ha logrado que al encuentro asistan gigantes como el grupo Daimer, Siemens, BASF, Renault, Volkswagen, Total, Continental y Umicore. Todas empresas en posición de liderazgo en sus respectivos campos, que van desde el tecnológico (Siemens) al químico (BASF), pasando por la petrolera (Total) o la automovilística y derivados (Renault, Volkswagen y Continental).

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La migración al coche eléctrico está vista como la siguiente revolución industrial junto a la IoT o Inteligencia de las cosas. Es por ello que la Comisión Europea ve en el desarrollo y fabricación de las baterías para vehículos eléctricos como una oportunidad estratégica de asentarse económicamente hablando en la siguiente década. También es una transición ante una movilidad y economía más verde, renovable y sostenible.

El proyecto presentado por la CE contará con unas ayudas públicas de 2,200 millones de euros. Aún mayor debe ser la inversión en tiempo. Como decíamos a principios del texto, Europa no solo está a la cola de sus competidores sino que también lo está de la presente y futura demanda de vehículos eléctricos. La creación de una industria que cubra todas las fases de producción desde el diseño a la venta no es algo que se consiga en unos meses; es un proceso de años, si no lustros.

El mercado potencial es enorme. Suficientemente grande ya a nivel local como para hacer este desarrollo interesante, los números se multiplican ante las posibilidades de un mercado global. Europa no se encuentra perdiendo la batalla tecnológica/económica del coche eléctrico y sus derivados, sino que apenas se había presentado en la misma hasta ahora. Enorme reto para la Unión Europea y sus empresas.

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