Los rumores que indican que Francia quizás tenga que volver a paralizar parte de sus parques nucleares en los próximos meses ha disparado el precio eléctrico a corto y largo plazo. Con un recuerdo aún fresco en la memoria de lo que ocurrió el pasado invierno, cuando tuvieron que cerrar por la alta concentración de carbono en sus reactores, Europa, y más concretamente España, tiemblan ante la posibilidad de que Francia vuelva a tropezar y suban aún más las cotizaciones.

En esta ocasión, el miedo a un nuevo parón se debe al cierre de la central nuclear de Tricastin por peligro de rotura de la presa, sumado a los problemas en los reactores de la central de Chooz y el bajo flujo de agua del río Ródano que ha provocado una reducción en la potencia del reactor de St Alban 1.

Por el momento, solo se puede especular sobre cómo podría afectar a España un eventual parón, aunque no se descarta que se alcancen los niveles del año pasado. En aquel momento, España vio cómo cambió su papel en la ecuación ante la gran demanda energética y la poca oferta, pasó de ser un país importador a uno exportador.

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Con la consiguiente presión sobre el precio de la luz ante la limitada capacidad española de para importar/exportar, la subida no debería ser muy importante (en torno al 5 %). Aunque el suave clima experimentado y esperado este otoño tampoco está favoreciendo la producción de energía eólica.

Un otoño inestable para el precio de La Luz

En caso de que esto se produjese, habría que compensar la falta de energía nuclear con otras fuentes como el carbón y el gas, por lo que pasaríamos a depender de la evolución de sus respectivos mercados – el del carbón está alza también.

De seguir todo así, y salvo que al final nada ocurra en Francia o cambie la meteorología patria, lo normal sería un otoño con precios inestables y superiores a los del último lustro.

Gráfico de Grupo ASE

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