Seguramente, a estas alturas ya estás harto de oír hablar del internet de las cosas y de escuchar ese mantra que promete una cifra de 50,000 millones de objetos que contarán con esta tecnología para el año 2020. Pero…

¿Sabemos en realidad qué es el internet de las cosas?

Si bien hace casi 30 años que se viene intentando que los objetos de uso cotidiano sean cada vez más interactivos, ajustándose mejor a nuestras necesidades y siendo así más eficientes, es desde finales de los años 90 cuando se viene usando este concepto. Acuñado en 1999 en el MIT de Massachusetts por Kevin Ashton, hace referencia a una revolución en la interacción de los objetos entre sí, y de estos con las personas.

Instalando un pequeño chip en cada uno de las cosas que utilizamos en nuestra vida diaria, desde una lavadora a una zapatilla deportiva, pasando hasta por los bolígrafos, estos objetos serán capaces de recopilar datos sobre su uso y modo de empleo con el objetivo de acabar haciéndolos más eficientes y que se ajusten mejor a nosotros y nuestras rutinas. Incluso podríamos mejorar estas para acabar siendo más eficientes en el uso de nuestro tiempo y recursos.

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La idea es utilizar internet para unir todos los objetos físicos que nos rodean, o dicho de otra manera: convertir cosas vulgares en objetos inteligentes. Si tus radiadores convencionales mantienen tu hogar caliente, un radiador inteligente se encenderá cuando te encuentres a X minutos de tu casa para encontrártela ya a la temperatura deseada según entres por la puerta.

Comenzada hace casi un lustro atrás, se espera que sea durante los próximos años cuando esta revolución consiga cambiar nuestro mundo. La mayoría de las previsiones y análisis coinciden en señalar que para el final de esta década los objetos inteligentes quintuplicarán su actual número de 8,700 millones.

El internet de las cosas pretende convertir todos nuestros objetos en objetos inteligentes