Durante los últimos años, conforme han ido madurando las tecnologías digitales y creciendo espacios donde aplicar la economía colaborativa, ha aumentado de manera significativa las colaboraciones entre consumidores (C2C) y entre éstos y las empresas (B2C). Podemos constatar que la digitalización se ha consolidado -o está en proceso de hacerlo- en el sector servicios (turismo, hotelería, finanzas, inmobiliario …) o en el de los bienes de consumo (electrónica, inmobiliario, moda, artesanía, regalos, alimentación…). Pero si miramos los sectores industriales de bienes de equipo o auxiliares el escenario actual es bien distinto

Según el estudio Accenture Technology Vision 2017, más del 90% de las empresas industriales consideran que las tecnologías digitales y el IoT cambiarán radicalmente su forma de operar, y que va a ser muy importante desarrollar nuevos modelos de negocio basados en estrategias de “producto as-a-service” en una economía cada vez más y más globalizada e hiperconectada.

Y la tendencia es ésta. Sin embargo, son pocos los subsectores con un porcentaje significativo de empresas preparadas para sacar el máximo provecho de las oportunidades que genera la digitalización: desarrollo y personalización de productos, simplificación, flexibilidad u aceleración de los procesos productivos, optimización de recursos, ahorro en costes, expansión a nuevos mercados, movilidad, etc.

Robótica avanzada, impresión 3D, inteligencia artificial, big data, realidad aumentada o computación en la nube son algunas de las tecnologías que poco a poco se van implementando en los centros de producción, en las denominadas “fábricas inteligentes”.

De este modo, en las industrias fabricantes de bienes de equipo o componentes con prestaciones avanzadas en el ámbito de la Industria 4.0, el grado de digitalización es elevado, tanto a nivel de producción como a nivel de relación con sus clientes (información, preparación de propuestas, suministro, servicios post venta).

 Desgraciadamente, éste no es el estado en el que se encuentran la inmensa mayoría de las empresas país. Visión estratégica, talento y recursos financieros son las principales barreras para realizar el salto digital. Y el camino a recorrer será muy largo si tenemos en cuenta estudios estadísticos que constatan que su presencia en Internet está por debajo de la media europea y que su apuesta por la innovación, la cooperación o la internacionalización en baja. Todo y disponer de página web y presencia en algunas redes sociales, sólo una minoría ofrecen una experiencia digital personalizada.

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En cualquier caso, como se apuntó anteriormente, ya se constata un cambio positivo de tendencia en este proceso de digitalización de las empresas industriales, que se ha iniciado con la contratación de personal dedicado a potenciar su presencia en Internet y participando en proyectos (portales, plataformas, directorios…) colaborativos de tipo sectorial, clúster o comercial.

Un ejemplo de iniciativa ‘privada’ de cooperación empresarial en la red es iElektro, un periódico online especializado en el sector del material eléctrico que ofrece actualidad, artículos, entrevistas, editoriales, columnas de opinión y la información más relevante y actualizada.

Con el apoyo del distribuidor líder en el mercado español, Grupo Electro Stocks, la plataforma agrupa unas 40 empresas del sector de distinto perfil, desde las grandes multinacionales que disponen de potentes portales con soluciones E-commerce, hasta pymes locales con menos recursos on-line.

Todas ellas sustentan esta iniciativa que, en poco más de un año, ha conseguido alcanzar las nada despreciables cifras de 18.000 subscriptores a la newsletter, 12.000 seguidores en las redes sociales y 3.000 asistentes en algunos de sus eventos: profesionales y empresarios instaladores, es decir, sus clientes.

Y es que la colaboración bien gestionada genera entornos de confianza que facilitan las relaciones profesionales “on” y “off” line entre los agentes de toda (o algún tramo) una cadena de valor.

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