Este mismo año, los resultados de la décima edición del Índice de Eficiencia Energética de la Fundación Gas Natural Fenosa demostraron que los hogares españoles podrían llegar a ahorrar el  27% de su factura de gas y electricidad, es decir, unos 300 euros al año, si mejorasen sus equipamientos energéticos y realizasen cambios en sus costumbres.

No obstante, haciendo caso omiso a estas indicaciones (quizás no lo suficientemente difundidas), los ciudadanos seguimos con las mismas y poco eficientes rutinasenergéticas que han hecho que el índice de eficiencia domestico haya empeorado respecto a otros años, llegando a los pésimos niveles de 2004. 

Fuente; apeadero.es

Aunque la preocupación de las viviendas por el ahorro energético ha aumentado hasta un 51% respecto al 36% que había antes de la crisis en 2013, el porcentaje de interés por el medio ambiente ha aumentado del 79% al 83%. No es suficiente, teniendo en cuenta que el desinterés deja de lado hasta 5.350 millones de euros anuales que las familias podrían llegar a ahorrarse.

Un ahorro insuficiente

Es cierto que algunos hábitos de eficiencia energética, como son la utilización de termostatos o el uso eficiente de los electrodomésticos como lavadoras o lavavajillas se han extendido positivamente. Sin embargo, la cantidad de energía susceptible de ser ahorrada es desorbitada. Y es que estamos hablando de 50.804 GWH, lo que equivale a la consumo eléctrico de Andalucía durante 18 meses.

Medioambientalmente hablando, el ahorro evitaría la emisión de 11, 1 millones de toneladas de CO2. Los electrodomésticos, la iluminación y la calefacción son los tres ámbitos que supondrían un mayor ahorro energético,  representando un 42,9%, 26,2% y un 25% respectivamente. El aire acondicionado (19,5%) y el agua caliente sanitaria( 12,6%), aunque no cuentan con un tan alto nivel de ahorro, son otras de los consumos que tendrían que comenzar a volverse más responsables.

Los hábitos de eficiencia energética no son difíciles de comenzar, pero sí complicados de llevar a cabo durante un largo periodo de tiempo. Eso sin tener en cuenta que, según los estudios, en España, la adopción de sistemas de gestión energética y un correcto mantenimiento de frigoríficos y congeladores no tienen el importante papel que deberán tener.

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