El pasado 21 de agosto se produjo un eclipse solar. Un fenómeno tan fascinante como escaso. En España, únicamente se pudo ver un eclipse solar parcial, pero en el otro lado del charco, en Estados Unidos, fue total y los americanos supieron reaccionar ante él. Y es que todo lo maravilloso que tiene este acontecimiento lo tiene también de “peligroso” para las energías renovables. EEUU decidió prevenir antes de curar y España estuvo pendiente de las medidas tomadas para imitar la actuación en un futuro.

¿Cómo afecta este fenómeno a la producción fotovoltaica?

Cuando hay un eclipse de sol, durante minutos baja radicalmente la luminosidad y la temperatura. Y radical significa que puede descender de hasta 7 u 8 grados. Eso implica que los generadores de energía que funcionan con luz solar disminuyen su capacidad. Por ese motivo, para suplir la falta de electricidad que produjo el cubrimiento del sol, EEUU tomó unas medidas extraordinarias.

En concreto, las compañías eléctricas pidieron a las centrales eléctricas y de gas natural que se aumentase la producción para suplir la pérdida de miles de megavatios de energía solar que desaparecieron a medida que el sol se fue ocultando.

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California fue el estado que más hincapié puso a la hora de generar energía extra. Y es que el territorio se al sur de la “ruta del eclipse total”, donde el día se convirtió brevemente en noche. A medida que las placas fotovoltaicas de las ciudades fueron dejando de producir, el Operador Independiente del Sistema de California (ISO) cubrió hasta 6.000 MW (energía suficiente para abastecer a 6 millones de hogares) de demanda con energía supletoria.