Miércoles 21 de junio. Barcelona amanece y el sol brilla en el cielo. Y en el suelo. Más concretamente en el asfalto de la céntrica plaza de Francesc Macià, que ha despertado con un sol de 50 metros de diámetro pintado. ¿Los responsables? Los activistas de Greenpeace que han aprovechado el día del solsticio de verano para reivindicar la necesidad de las energías renovables.

La organización no gubernamental Greenpeace ha movilizado a 28 activistas para denunciar de esta manera gráfica el cambio climático. Para ello se han utilizado más de 2000 litros de pintura ecológica esparcidos por la rotonda y las ramificaciones de las calles a modo de rayos. Sin embargo, el “graffiti” ha durado poco, ya que a primera hora de la mañana, mientras la guardia urbana regulaba el tráfico, los servicios de limpieza  costeados por Greenpeace lo retiraban.

No se trata sin embargo, de  un acto de vandalismo, de lo que se ha acusado a Greenpeace en otras ocasiones. Por el contrario, esta “obra de arte” efímera fue aprobada previamente por la comisión del Ayuntamiento de Barcelona.

La reivindicación de Greenpeace

Con este inmenso sol, el grupo ecologista quiere reivindicar el fin del impuesto al sol y defender de esta manera las energías renovables. Pero las quejas van más allá. Según ha explicado la responsable de la campaña de renovables de Greenpeace, Sara Pizzinato se ha querido poner de manifiesto:

«la falta de responsabilidad del Gobierno de España para cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París”

Para la organización, el Gobierno Español  sigue defendiendo las energías “sucias” como el carbón o la nuclear. Lo que, según ha explicado Pizzinato, se aleja de la promoción de las renovable o de la promesa de legitimar el Impuesto al Sol en todo Europa. Y es que como ha difundido Greenpeace a través de las redes sociales, el “sol es de todos”, por lo que se tiene que utilizar la política para  que la transición a un sistema energético 100% renovable, eficiente e inteligente se convierta en realidad.

Este acto tiene precedentes, ya que en la cumbre del clima de 2015 Greenpeace pintó en el Arco del Triunfo de París un sol similar para remarcar la urgencia de luchar contra el cambio climático.

COMPARTIR