• ¿Cómo ha sido la evolución de las empresas instaladoras desde la crisis de la construcción? ¿Cuáles fueron las claves para superarla?

La reconversión de la empresa instaladora ha sido importante en los últimos años, básicamente porque el negocio tradicional de la construcción en obra nueva tanto pública como privada cayó en picado en un 80%, lo que obligó al instalador que trabajaba en este ámbito a cambiar totalmente el concepto de empresa instaladora. En esa época los mantenimientos eran nichos de negocio en los cuales el instalador no entraba mucho por el tipo de problemas que podía generar; mientras que ahora el mantenimiento es una de las cuestionas más atacadas porque conlleva la actualización tecnológica de la instalación, y la actualización de la empresa instaladora a nivel formativo y de nuevas aplicaciones que se pueden introducir. Se trata sobre todo de estar en contacto con el cliente y con todo lo que entra en el mundo de la asesoría energética para la mejora de las tecnologías y la gestión de la instalación.

En definitiva, el mantenimiento no deja de ser un seguro en la cuenta de resultados a nivel de ingresos, y esto ha ayudado a que las empresas instaladoras se apunten al carro de la asesoría energética. Para nosotros es el futuro.

 

  • A finales de marzo, AGIC acordó integrarse con otra entidad, FERCA (AGIC-FERCA) para crear una única federación de instaladores en Cataluña. ¿Qué aportará este nuevo organismo?¿ A qué necesidad responde?

Esta nueva federación responde a la necesidad de representar de manera única al colectivo de instaladores, lo que significaba un paso esencial. Por un lado, estaba AGIC, y por el otro estaba FERCA, ambas representando a una parte de las empresas instaladoras. Esto nos hacía perder fuerza a la hora de defender los intereses generales. El hecho de tener una única voz delante de la Administración, de las empresas públicas y privadas, y de las multinacionales, nos ayuda muchísimo a ganar más fuerza y a poder incidir más en todos aquellos aspectos que reclamamos y en los que proponemos soluciones. Otro aspecto importante, además de la acción de lobby, es la unión del propio colectivo y de cómo se reparten sinergias entre las diferentes asociaciones. Cuanto más se comparta, más fuerte serán la federación y el colectivo.

 

“El hecho de tener una única voz nos ayuda muchísimo a ganar más fuerza y a poder incidir más en todos aquellos aspectos que reclamamos y en los que proponemos soluciones”

 

  • ¿Cuáles son los retos más importantes para la federación, entre el autoconsumo, el vehículo eléctrico, la eficiencia energética, el asesoramiento energético, las telecomunicaciones, las energías limpias, la inspección…?

Todos los aspectos son importantes, pero destacaría el vehículo eléctrico, el consumo y la asesoría energética.

El vehículo eléctrico es un vector importantísimo de negocio fundamental, básicamente porque desde Europa se está marcando muy claramente el camino sobre la reducción de emisiones de efecto invernadero y CO2, que se deben de reducir de manera drástica hasta 2050. La única manera es que el transporte convencional vaya reduciéndose y vaya ganando terreno el transporte más sensible desde el punto de vista ecológico.

En cuanto al autoconsumo, sí que tenemos actualmente unas barreras importantes por parte del Ministerio de Industria, Energía y Turismo para fomentar la tecnología. Creo que “están poniendo puertas al campo” porque al final esto tarde o temprano caerá, sería poco prudente decir que el sector del autoconsumo y las energías renovables no se está implantando, pues sí lo está haciendo, pero no de la manera que marca la legislación vigente. De alguna manera, se debería legislar para promover algo que la sociedad está reclamando.

Muy relacionado con el vehículo eléctrico y con el autoconsumo, está la asesoría energética, que engloba la eficiencia energética, campo en el que se está produciendo una democratización de la energía. En este punto, el instalador se está convirtiendo en el vínculo que une al titular con el mundo de la energía y si el instalador consigue ocupar ese hueco, tendrá un futuro espectacular.

 

  • La empresa instaladora está enfocando su modelo de negocio hacia el sector de la eficiencia energética, al menos en Europa se está potenciando muy fuertemente. ¿En qué punto se encuentran las empresas catalanas? ¿Y las españolas?

 A diferencia de España, las legislaciones europeas no están hechas a cuatro años vista. Llega un gobierno nuevo y parece que piense más en la directriz a cumplir en estos cuatro años, que preocuparse de cómo debe hacerse realmente una política energética que en otros países van a 20 años vista, independientemente del color político que haya. Obviamente, la política energética va muy relacionada a la voluntad del gobierno y al impulso que quiera dar, algo muy similar pasa con el autoconsumo. Creo que no es tanto la capacitación técnica de las empresas instaladores española que es espectacular –sólo debemos mirar el nivel de especialización y el reconocimiento que tenemos-, sino que tanto las comunidades autónomas como el gobierno central apuesten por una política energética clara a favor de la eficiencia energética. Falta cambiar esa mentalidad política.

 

Las comunidades autónomas como el gobierno central deberían apostar por una política energética clara a favor de la eficiencia energética”

 

  • Actualmente, ¿la oportunidad de negocio se centra mayoritariamente en la rehabilitación bajo la eficiencia energética?

Dentro de la rehabilitación hemos de diferenciar el mantenimiento, la asesoría en eficiencia energética, el vehículo eléctrico o la integración tecnológica (domótica, IOT..). Muchos estudios dicen que el futuro de la empresa instaladora pasará por una instalación sencilla en la que detrás habrá conocimientos más complejos. Hay un abanico muy amplio, el problema de la rehabilitación es que, si lo vinculamos a la asesoría energética, ésta tiene mucho que ver con la arquitectura propia de un edificio, y aquí es mucho complejo obtener un retorno realmente rápido de la inversión, con lo cual depende mucho del apoyo que da el Gobierno en forma de subvenciones para fomentar todo este tipo de acciones.

 

“Ahora las multinacionales empiezan a ver la empresa instaladora como un agente de futuro fundamental en todo el desarrollo de su capacidad de negocio”

 

  • Cómo valora el acuerdo con Fenie Energia, que ha posibilitado que las empresas instaladoras puedan comercializar el gas y la electricidad?

Vamos a potenciar este acuerdo al máximo. Para nosotros, Fenie Energia es una gran oportunidad para desvincular al sector de una manera tradicional de las grandes utilities que siempre han operado en el mercado, con el añadido que sea la empresa instaladora el agente de contacto continuo con el titular. Se trata de cerrar el círculo, de ofrecer un servicio integral. A muchas personas les falta un referente de confianza para poder preguntar sus dudas que normalmente la multinacional no responde, mientras que el instalador puede resolverlas y penetrar más en ese mercado.

 

  • ¿Cuál es el futuro de la empresa instaladora?

Sinceramente, creo que el futuro de la empresa instaladora es prometedor porque no hay empresas que tengan la misma capilaridad que éstas, ya que el coste de captación del cliente es enorme y el trato que tiene una empresa instaladora no es el mismo que tiene una multinacional. Por tanto, la empresa instaladora es el vínculo entre la sociedad y los generadores de energía que son los fabricantes. Ahora las multinacionales empiezan a ver la empresa instaladora como un agente de futuro fundamental en todo el desarrollo de su capacidad de negocio.

 

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