Este porcentaje, facilitado por Ecodes, sobre la población afectada por la pobreza energética es cada vez más inquietante y se acerca al drama en España.

Según esta organización, una de las muchas ONG que quiere que el 17 de febrero se declare como Día Europeo de lucha contra la pobreza energética, el número de personas que sufren pobreza energética se ha duplicado en los últimos ocho años, llegando a alcanzar al 15% de la población española. Ecodes propone ocho medidas para hacerle frente.

El porcentaje de hogares españoles que se declaran incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno es del 11% (alrededor de 5,1 millones de personas), según los datos aportados por la Asociación de ciencias Ambientales, en su informe “Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis. España 2006-2016”.

Entre las causas de este espectacular aumento, señala Ecodes, encontramos el incremento del precio de la energía, la disminución de los ingresos de las familias por la crisis,  el desconocimiento de cómo hacer un consumo eficiente o un parque residencial construido sin criterio de eficiencia energética.

Sobre las medidas que se están poniendo en marcha para hacer frente a la pobreza energética  (convenios entre ayuntamientos y compañías suministradoras, leyes de pobreza energética, etc), la ONG indica que  van destinadas, en su mayoría, a paliar el problema en la situación extrema, cuando las familias se enfrentan a cortes por impagos.

Ecodes cree, sin embargo, que hay que enfrentar la situación a través de medidas integrales. que ayuden a la familia a prevenir estos impagos. Por ello, en 2013, puso en marcha el programa “Ni Un Hogar Sin Energía” para ayudar a las familias en riesgo de pobreza energética a reducir sus facturas energéticas, donde revisaban sus contratos, hacían recomendaciones de consumo responsable de la energía e implementaban sencillas medidas de eficiencia energética.

“Además, para aquellas familias que no podemos visitar en su hogar disponemos de un cuestionario on-line que ofrece pautas para mejorar la contratación de suministros energéticos y hacer un consumo más eficiente”. A lo largo del proyecto, ha intervenido en más de 550 hogares en 14 ciudades españolas logrando ahorros medios de 35 % con medidas de eficiencia energética, hábitos de consumo responsable y cambio de contratos para adecuarlos a las necesidades reales.

Fuente: www.elperiodico.com

Resultados obtenidos

Sobre los datos obtenidos se ha detectado que alrededor del 47% de los contratos analizados de consumidores vulnerables están en el mercado libre, cifra que ha aumentado especialmente este último año, debido principalmente, a las agresivas políticas comerciales de las compañías.

“Nuestra recomendación para estos consumidores es un cambio al mercado regulado, donde este colectivo se encuentra más protegido y en muchos de los casos, con posibilidad de optar al bono social. De hecho, pese a que un 71% de las familias con las que hemos trabajado cumplen con los requisitos que se establecen para tener derecho al bono social, sólo un 18% disfrutan del mismo. Por otro lado, se ha detectado que un 47% de los hogares tiene potencias contratadas demasiado altas, lo que se traduce en facturas demasiado elevadas”.

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ECODES, proponen las siguientes medidas  contra la pobreza energética:

1. Reconocer y definir oficialmente, de una vez por todas, la pobreza energética y la figura de consumidor vulnerable.

2. Rediseñar los requisitos para la obtención del Bono Social.
Se debería replantear el actual bono social para tener en cuenta también las condiciones de la vivienda, el nivel de ingresos familiares y la vulnerabilidad del consumidor y no sólo la potencia contratada o la situación familiar/laboral. También habría que establecer un bono social para el gas como ya hacen otros países.

3. Asegurar el suministro en momentos críticos.
El impago de una factura de energía doméstica, puede llevar a la suspensión del suministro. El corte de la luz en el hogar de una familia en riesgo de exclusión es un hito en su proceso de empobrecimiento que puede convertirse en irreversible. Esta situación, en muchas ocasiones, se vuelve recurrente, llegando a acabar en situaciones críticas de enganches.
Muchas comunidades autónomas y ayuntamientos han establecido convenios con empresas eléctricas para la paralización de cortes de suministro a personas en riesgo de exclusión controladas a través de los servicios sociales. Estos acuerdos no representan un compromiso e implicación en el problema de estas empresas eléctricas, ya que es el ayuntamiento o gobierno autonómico u organizaciones no gubernamentales actuando como avalistas, quienes realizan el esfuerzo económico, haciendo frente al pago de las facturas adeudadas.. Estudiando las fórmulas adecuadas, el principio general debería ser compartir el esfuerzo entre el sector público y sector privado.

4. Coordinación entre órganos gubernamentales.
La Pobreza Energética implica administrativamente diferentes departamentos como son el de energía, salud, consumo o vivienda. De igual forma implica a varios niveles de gobierno, tanto estatal como regional. Por lo tanto es  imprescindible una coordinación eficiente de los diferentes órganos gubernamentales para llevar a cabo políticas coherentes y efectivas que agrupen soluciones no solo correctivas, sino también preventivas.

5. Mejorar la información para el consumidor vulnerable.
Los suministros de energía representan uno de los gastos más elevados de la economía doméstica en todo hogar, más aun en los de personas en riesgo. Empoderar a estas personas en el uso eficiente de sus equipos y sobre aspectos básicos que les permitan entender las facturas, los servicios que están contratando y las ayudas de las que pueden beneficiarse.