Las grandes ideas nacen de la observación. Y lo que observó la estudiante de Harvard Jessica O. Matthews cuando fue a Nigeria es que la electricidad brillaba por su ausencia y que los niños se pasaban el día jugando al fútbol. Por este motivo, la joven emprendedora decidió juntar las dos realidades y diseñó el Soccket, un balón que produce energía.

Posteriormente, esta idea se convirtió en la compañía Uncharted Play, que se dedica a producir energía limpia a través de energía cinética. Pero como estamos hablando de países con infraestructuras eléctricas pobres es difícil instalar molinos de viento o bombas de agua. Por  este motivo, Mattews decidió dotar a los juguetes más sencillos y más exitosos entre los niños con un sistema para producir electricidad. En concreto, hablamos del balón Soccket y la comba para saltar Pulse.

Balón de luz

Cada balón Soccket tiene en su interior un péndulo, un micro generador, un sistema inteligente que coordina el proceso y una batería de litio recargable.  Cada vez que la pelota rueda, el péndulo enciende el generador que carga la batería enciende la luz de Led que lleva incorporada.

Según el director de marketing de Uncharted Play, el balón funciona “como un molino de viento”. Y es que el movimiento es la clave de esta comparación, porque aproximadamente media hora de partido puede generar electricidad para unas seis horas de luz de una lámpara.   

Comba eléctrica

La cuerda para saltar, también llamada Pulse, actúa más o menos de la misma manera. Esta comba de unos 10 pies es ajustable a cualquier medida y contiene las mismas piezas que el balón, con la diferencia de que es el mango de la cuerda el que enciende el generador.

Estos dos juguetes se están testando en diversas comunidades africanas con la finalidad de comprobar si son una posible solución para la pobreza energética que afecta a muchos países. Concretamente, la incapacidad de obtener suministro eléctrico y energía verde afecta a más del 25% de la población. Es por eso que las consecuencias de que esta idea encarnada en un balón y una comba se llegue comercializar sólo podrían ser positivas, tanto a nivel social como a nivel medioambiental.

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