El pasado viernes 25 de noviembre de 2016, la avioneta acrobática Extra 330LE, propulsada por un motor creado por Siemens, estableció un nuevo récord mundial en velocidad de ascenso. Despegando del aeródromo Dinslaken Schwarze Heide, en Alemania, este prototipo, equipado con un motor eléctrico, alcanzó los 3.000 metros de altitud en tan solo 4 minutos y 22 segundos, lo que equivale a una velocidad de ascenso de 11,5 metros por segundo. El tiempo obtenido por su piloto, Walter Extra, fue 1 minuto y 10 segundos más rápido que el récord mundial anterior, en posesión del piloto estadounidense William M. Yates desde 2013. La federación mundial de deportes aéreos de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) ha homologado oficialmente este récord en la categoría “Aviones de propulsión eléctrica de menos de 1.000 kg”.

Aunque el nuevo sistema de propulsión de Siemens completó su primer vuelo en junio de 2016, este eficaz motor eléctrico ya ostentaba entonces el récord mundial en relación potencia a peso: con un peso de apenas 50 kg, genera una potencia eléctrica constante de cerca de 260 kW, cinco veces superior a la de otros motores comparables.

“Esto representa un hito más en el camino hacia la electrificación del transporte aéreo”, ha declarado Frank Anton, director de eAircraft en next47, la unidad de Siemens para empresas de nueva creación. “Un logro de tal calibre ha sido posible únicamente con la ayuda de tecnologías digitales que nos han permitido optimizar nuestro propulsor hasta sus límites técnicos”. El Extra 330LE, con un peso aproximado de 1.000 kg, es el banco de pruebas del nuevo propulsor. Al tratarse de un aparato acrobático, resulta ideal para poner a prueba y perfeccionar sus componentes llevándolos al límite de su capacidad. Como resultado del acuerdo alcanzado en abril de 2016, Siemens y Airbus colaboran con el propósito de emplear esta tecnología en aviones de propulsión eléctrica. Los propulsores eléctricos son escalables, por lo que Siemens y Airbus pretenden desarrollar aeronaves híbridas eléctricas para uso regional sobre la base de este motor revolucionario. “En 2030 podremos ver los primeros aviones de propulsión eléctrica, capaces de transportar hasta 100 pasajeros con una autonomía de unos 1.000 km”, afirma Anton. Siemens se ha propuesto convertir los sistemas de propulsión híbrida eléctrica para aeronaves en una de sus futuras áreas de negocio.

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