Toyota planea producir vehículos eléctricos de alta autonomía a gran escala en 2020, con lo que incorporaría estos modelos a su estrategia, actualmente centrada en modelos híbridos y de pila de combustible, según informó hoy el diario Nikkei.

El gigante automovilístico nipón busca así introducirse en el mercado de los vehículos eléctricos (EV, por sus siglas en inglés) con la creación de un modelo capaz de recorrer más de 300 kilómetros en una sola carga, y para cuyo diseño podría emplear otros ya existentes como el híbrido Prius o el sedán Corolla.

La compañía tendría previsto crear un equipo interno para la planificación y desarrollo del modelo lo antes posible, y reforzar el desarrollo de baterías, un componente central del rendimiento del vehículo, a través del departamento de investigación de materiales de batería que estableció en enero de este año, detalló el citado diario nipón.

Toyota, que dijo no poder «emitir ningún comentario sobre esta información», indicó, no obstante, que «siempre está trabajando y analizando la situación del mercado, en función de la cual tomamos nuestra decisiones», declaró a Efe una portavoz de la compañía.

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Según el plan recogido por Nikkei, Toyota tendría planeado vender dicho vehículo eléctrico a partir de 2020, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Tokio, y tendría previsto su lanzamiento en otros mercados clave donde se está alentando a la compra de eléctricos.

Es el caso del estado de California (Estados Unidos), donde se requiere que los coches respetuosos con el medio ambiente supongan cierto porcentaje de las ventas de vehículos, o en China, donde se están ofreciendo subsidios por la compra de EV.

La nueva estrategia de Toyota

Toyota comercializó SUV eléctricos desarrollados junto a Tesla en EEUU entre 2012 y 2014, pero el fabricante nipón consideraba que los EV no llegarían a la línea principal de comercialización por factores como el coste de las baterías y el rango de conducción limitado.

Con este giro en su estrategia, seguiría los pasos de rivales como Volkswagen, que aspira que para 2025 los vehículos eléctricos supongan el 25% de sus ventas totales, un plan trazado tras el escándalo de manipulación de los datos de emisiones contaminantes en varios modelos diésel del grupo alemán.