La española invertirá 700 millones de euros en ampliar la emblemática central hidroeléctrica de Cruachan, en Escocia. Una clara apuesta de Iberdrola.

Iberdrola afianza su liderazgo en Reino Unido con la ampliación de la central hidroeléctrica de Cruachan. Ubicada en el profundo valle de Argyll (Escocia), su inauguración en 1965 supuso un auténtico hito, al convertirse en la primera planta hidroeléctrica de almacenamiento por bombeo reversible de gran salto del mundo. Durante más de medio siglo, ha sido pieza clave de la infraestructura, produciendo electricidad para satisfacer los picos de la demanda en el país.

Actualmente, cuenta con una capacidad de 440 megavatios (MW). Pero, a falta tan sólo de unos trámites burocráticos, Scottish Power, filial británica de la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán, conseguirá llegar a los 1.040 MW, con un proyecto que supondrá una inversión de 700 millones de euros y que utilizará tecnología «made in Spain».

Dependiendo cada vez más de una energía eólica y solar intermitente, las plantas de almacenamiento de bombeo están viviendo un renacimiento en Reino Unido, donde se está viviendo una auténtica eclosión de las fuentes de energías verdes. La apuesta por la descarbonización ha llevado incluso al cierre de la térmica de Longannet (600 MW), al cargo también de Scottish Power.

Según David Bowie, responsable de operaciones y mantenimiento en Cruachan, «la gran ventaja que aporta la central es la rapidez». Se puede pasar de cero a 440 MW en cuestión de dos minutos. La capacidad de reacción de las de ciclo combinado es de mínimo dos horas, las de carbón son 5 horas y las nucleares entre uno y dos días.

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A los 4.000 hombres que construyeron la central hace más de 50 años se les conoce como «Tunnel Tigers» y son una auténtica institución en Escocia. Las obras se realizaron entre 1959 y 1965 y 30 de ellos perdieron la vida.

El objetivo de Escocia

Es alcanzar para 2020 el 100% del consumo de renovables, situado actualmente en el 75%. Su potencial ha llevado a Iberdrola, junto a National Grid, a realizar una inversión de 1.200 millones para tender el que será el cable eléctrico submarino más largo del mundo, con un total de 770 kilómetros con la intención de aprovechar la producción en los Highlands para acercarla a los principales centros de consumo en Inglaterra y Gales.

La compañía española, que sigue apostando así por Reino Unido pese al Brexit, ya ha anunciado que tiene cubierto el impacto de la depreciación de la libra en su beneficio mediante derivados y otros productos financieros. La compañía lleva invertidos hasta septiembre más de 1.000 millones de euros en el Reino Unido, que concentra el 45% de su inversión extranjera.