Un equipo de científicos del Laboratorio Nacional Sandia en Estados Unidos ha desarrollado una nueva técnica que resulta eficaz para capturar el dióxido de carbono que emiten las centrales eléctricas de carbón y gas.


Cuando no proviene de fuentes de energía renovables y limpias, como la solar, la eólica o la hidráulica, la producción de electricidad tiene un impacto medioambiental. De acuerdo con el Informe sobre las centrales térmicas de carbón en España publicado por Greenpeace en septiembre de 2015, el carbón es la fuente más grande de la contaminación por CO2, principal responsable del cambio climático.

Los científicos de todo el mundo están trabajando en encontrar soluciones que permitan reducir las emisiones de estas centrales, como este sistema que convierte el dióxido de carbono en un material similar al cemento, entre otros ejemplos. Ahora, los investigadores de Sandia Labs han desarrollado una nueva tecnología muy prometedora llamada Memzyme.


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Se trata de un sistema de burbujas fabricadas con membrana ultra delgada llena de un líquido que contiene enzimas. Las pompas pueden filtrar los gases de la combustión y atrapar el CO2 para evitar que contamine y darle otros usos útiles. De acuerdo a sus desarrolladores, con esta técnica sería posible capturar el 90% de las emisiones de carbono en Estados Unidos para el año 2025. 

Cada una de las burbujas tiene una capa de líquido 10 veces más fino que una tradicional de jabón, lo que le permite atrapar y disolver el gas de efecto invernadero, al mismo tiempo que deja pasar el nitrógeno y el oxígeno. El diseño de Memzyme ha sido probado con éxito en el laboratorio, y mediante este sistema se puede capturar un 99% de CO2 puro que puede ser usado en diferentes sectores industriales, como la refinería de petróleo, las fábricas de biocombustibles o la producción de bebidas carbonatadas.

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