Ehang, compañía China especializada en el sector de los drones, ha encontrado la manera de ofrecer algo totalmente distinto. ¿El qué? El Ehang 184, el primer avión no tripulado capaz de transportar a una persona con su equipaje. Es decir, un dron que trasporta humanos.

El mecanismo es sencillo, pues el humano únicamente debe indicar su destino por medio de una tableta y el aparato se pone a trabajar. Mientras, el usuario se toma una siesta o disfruta la vista. Tiene una capacidad de carga de 100 kg, y puede volar a unos 100 kph por entre 20 y 25 minutos, lo que le da una autonomía cercana a los 38 km.

La empresa asegura que el invento es muy seguro, pues utiliza ocho motores de hélice y, si algo falla, puede aterrizar lo antes posible en una locación segura. Además, dicen que cada uno de ellos tiene su propia clave de cifrado para las comunicaciones entre el vehículo y la tableta que lo controla, que además sirve como ‘tablero’, para encender las luces o ver la velocidad.

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Es un vehículo hecho para distancias cortas en las ciudades. ¿Será medio de transporte urbano del futuro?

La idea detrás del Ehang 184 suena genial. ¿Quién no quisiera volar por encima de los trancones mientras adelanta trabajo o lee las noticias?. Pero, aun si los 150.000 dólares –mínimo– que se espera que cueste cuando salga al mercado no fueran un problema, el Ehang 184 tendrá que superar el muy serio obstáculo de la regulación. Si apenas los gobiernos se están espabilando para regular los pequeños drones recreativos, va a ser muy difícil que le den luz verde con facilidad a un equipo con estas dimensiones e implicaciones.

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